EN DEFENSA DE LA FE CRISTIANA

Buscamos difundir las doctrinas bíblicas que consideramos verdaderas, tales como el unitarismo, el evangelio del reino de Dios, la fe en Jesús como el Cristo y en su sacrificio vicario, el bautismo por inmersión, el diablo y sus demonios como ángeles caídos, la segunda venida personal y post tribulacional de Cristo, la resurrección de los muertos, la restauración del Israel nacional, la iglesia de los santos, el milenio en la tierra, la destrucción eterna de los impíos, y la vida eterna.

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sábado, 7 de mayo de 2011

LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ DICEN AHORA QUE TODOS LOS VERDADEROS CREYENTES SON GUIADOS POR EL ESPÍRITU SANTO Y NO TAN SÓLO 144,000 PERSONAS



En la revista La Atalaya de estudio-del 2 al 8 de Mayo, encontramos el título: “Resistamos el espíritu del mundo y recibamos el de Dios”. Luego sigue diciendo la mencionada revista, así:

Nosotros recibimos, no el espíritu del mundo, sino el espíritu que proviene de Dios, para que conozcamos las cosas que Dios nos ha dado bondadosamente. (1 COR. 2:12)
1, 2. a) ¿En qué tipo de guerra participamos los cristianos verdaderos? b) ¿Qué preguntas vamos a analizar?

Los cristianos estamos en guerra. Nuestro enemigo es un combatiente poderoso y astuto que ha luchado en mil batallas. Para colmo, dispone de un arma sumamente eficaz que le ha permitido conquistar a la mayor parte de la humanidad. Pero no tenemos por qué sentirnos indefensos ni condenados a la derrota (Isa. 41:10). Contamos con una protección insuperable, capaz de resistir todo ataque.

2 El combate que libramos no es físico, sino espiritual. Nuestro adversario es el Diablo, y una de sus principales armas es “el espíritu del mundo” (1 Cor. 2:12). La mejor defensa es el espíritu santo. Por lo tanto, tenemos que pedírselo a Dios y producir su fruto en nuestra vida. Solo así lograremos sobrevivir en la batalla y mantenernos firmes en la fe (Gál. 5:22, 23). Ahora bien, ¿qué es el espíritu del mundo? ¿Por qué tiene tanta influencia? ¿Cómo podemos saber si está actuando en nosotros? ¿Cómo logró Jesús resistir el espíritu del mundo y recibir el de Dios, y qué lecciones nos dejó?

El párrafo 16, dice:

16 Si queremos recibir el espíritu de Dios, es preciso que adoptemos “la mente de Cristo” (1 Cor. 2:16). En otras palabras, tenemos que asumir “la misma actitud mental que tuvo Cristo”; para ello, debemos conocer su forma de pensar y actuar y luego seguir su ejemplo (Rom. 15:5; 1 Ped. 2:21). Veamos varias maneras de imitarlo.

Los párrafos 17 y 18, dicen:

17, 18. a) ¿Qué ejemplo nos dio Jesús sobre la oración? b) ¿Por qué es necesario que los cristianos “sigan pidiendo”?

17 Roguémosle a Dios que nos dé su espíritu. Antes de enfrentarse a las pruebas, Jesús le solicitaba a su Padre que lo ayudara con su espíritu (Luc. 22:40, 41). Nosotros también tenemos que hacerlo. Si se lo pedimos con fe, Jehová nos lo concederá con generosidad (Luc. 11:13). El propio Cristo nos dijo: “Sigan pidiendo, y se les dará; sigan buscando, y hallarán; sigan tocando, y se les abrirá. Porque todo el que pide recibe, y todo el que busca halla, y a todo el que toca se le abrirá” (Mat. 7:7,8).

18 Como vemos, hay que pedir con persistencia la ayuda y el espíritu de Jehová. Puede que debamos orar con más frecuencia o por más tiempo. A veces, él primero deja que demostremos que tenemos verdadero interés y fe, y luego concede nuestros ruegos*

…en los párrafos 22,23 de la revista, se dice:

Podemos vencer al mundo

22, 23. ¿Qué tenemos que hacer para vencer al mundo?

22 Si queremos que nos guíe el espíritu de Dios, tenemos que oponernos al del mundo. Y no es fácil resistir su influencia. Hay que luchar, combatir con empeño (Jud. 3). Pero podemos ganar. Jesús dijo a sus discípulos: “En el mundo están experimentando tribulación, pero ¡cobren ánimo!, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

23 Nosotros también lograremos vencer al mundo si nos oponemos a su espíritu y hacemos todo lo posible por obtener la fuerza activa de Jehová. En efecto, “si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros?” (Rom. 8:31). Al recibir el espíritu santo y seguir su guía, expresada en la Biblia, viviremos en paz, felices y satisfechos, seguros de que pronto disfrutaremos de vida eterna en el nuevo mundo.

COMENTARIO:

Como ustedes han podido observar, el Cuerpo Gobernante anima a sus correligionarios a ser guiados INDIVIDUALMENTE por el espíritu de Dios para poder así poder vencer al mundo. Es decir, el “esclavo” extrañamente enseña ahora que el Espíritu Santo puede guiar individualmente a todo Testigo de Jehová, junto con el estudio personal de la Biblia. Noten también que la WT no está diciendo nada en absoluto de que el pueblo de Jehová deberá ser guiado únicamente por el Cuerpo Gobernante, la supuesta clase celestial inspirada del “esclavo”, encargada de alimentar a los domésticos a su debido tiempo, como siempre lo ha sostenido. Ahora resulta que El Espíritu Santo está guiando a todo verdadero Testigo de Jehová, tanto de clase celestial como de la clase terrenal.

Esto implica, además, que si todos los verdaderos Testigos de Jehová son guiados INDIVIDUALMENTE por el Espíritu Sant0, entonces todos son HIJOS DE DIOS, puesto que Pablo es muy claro, al decir:

Romanos 8:14: Porque todos los que son GUIADOS por el Espíritu de Dios, éstos son HIJOS DE DIOS.

¿Y qué obtendrán como recompensa los hijos de Dios?

Romanos 8:17: Y SI HIJOS, también herederos; herederos de Dios y COHEREDEROS con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Es decir, si somos hijos de Dios, somos herederos de Dios y coherederos con Cristo, para que juntamente con él seamos glorificados en su reino. Y si somos hijos de Dios, ¿no es de suponer que también nos convertimos en hermanos del primogénito Jesús?¿Cómo es posible entonces que los TJ nos hablen de dos clases: una, la de los hijos de Dios, y otra, la de los hijos de nadie (o tal vez, del diablo)?

Nota adicional:

En el párrafo 16 la WT dice que para recibir el espíritu de Cristo hay que tener la mente de Cristo. ¿Pero dónde dice esto en la Biblia? ¿Acaso no se supone que el espíritu santo produce frutos justamente para tener la mente y el carácter de Cristo? Veamos lo que dice en realidad Pablo al respecto en 1 Cor. 2:13-16:

“Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”.

Observen que aquí Pablo dice que los que tienen “la mente de Cristo” no hablan sabiduría humana, sino las que enseña el espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Es decir, los que tienen la mente de Cristo tienen ya el espíritu Santo. Pero la Watchtower comete el craso error, cuando dice: “Si queremos recibir el espíritu de Dios, es preciso que adoptemos la mente de Cristo”. Pero amigos Testigos de Jehová, no hay forma de adoptar la mente de Cristo sin el espíritu santo. Además, en 1 Cor. 2:16, el versículo que cita la WT para apoyar su tésis, Pablo mismo dice que “Nosotros tenemos la mente de Cristo”…y él se incluye, pues él estaba guiado por el Espíritu Santo, y lo prueba con los versos 13-15. Así que si en esto, que es fundamental, los TJ meten la pata, ¿qué podemos pensar de sus otras enseñanzas más intrincadas, como por ejemplo aquella de las dos esperanzas para los salvos: una celestial y otra terrenal?

Un abrazo, mis queridos amigos,


Apologista

lunes, 15 de noviembre de 2010

OTRA PASMOSA INCONGRUENCIA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

Los Testigos de Jehová dicen que ellos se mantienen neutrales en los asuntos de la política, especialmente en cuestiones de la guerra, pero en 1918 ellos rompieron esta regla de manera flagrante y aún así ellos seguían considerándose la organización escogida, pura y sin faltas. Por lo tanto nos preguntamos...

viernes, 7 de agosto de 2009

LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ Y LA RESURRECCIÓN DE CRISTO


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

«Muchas veces, para ganarnos nuestro daño, los agentes de las tinieblas nos dicen la verdad».


Los Testigos de Jehová niegan la resurrección corporal de Cristo. Pasan por alto la realidad de este asombroso hecho históricamente genuino, relevante para los que se asientan en la fe cristiana. Sin la resurrección corporal de Cristo, es vana la predicación apostólica, es vana también la fe en el creyente. Si la resurrección de Cristo no fue, entonces los apóstoles son falsos testigos, unos mentirosos. Sin la resurrección corporal de Cristo nosotros estamos todavía en pecados, lo que durmieron en Cristo han perecido sin remedio, y como cristianos, somos las más míseras de las criaturas por creer que Cristo se levantó de entre los muertos (1 Co. 15:12-19), pero a la verdad, «mas ahora Cristo ha resucitado los muertos…» (1 Co. 15:20).
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No cabe duda que Dios levantó a Cristo de la muerte, al resucitarlo corporalmente (Hech. 2:24: Ro. 4:24; 1 Co. 6:14; 2 Co. 4:14; Gal. 1:1; Ef. 1:20; Col. 2:12; 1 Ts. 1:10; 1 Tim. 2:8; 1 P. 1:21). Sin la resurrección corporal de Cristo, no es posible por lógica pueril que «seamos semejantes a él cuando se manifieste», cuando venga por segunda vez al mundo. Puesto que los cuerpos de los creyentes serán trasformados en la resurrección de los que murieron o de los que estén vivos (1 Ts. cap 4), significa que Cristo hubo de resucitar corporalmente. Los Testigos han distorsionado sagazmente la verdadera doctrina de la resurrección corporal de Cristo. Las escrituras no mencionan que los cuerpos físicos de los creyentes serán “espiritualizados” literalmente. Una cosa es un “espíritu”, que no tiene cuerpo, y otra cosa es un «cuerpo espiritual». Véase por favor 1 Co. 15:44 para confirmar este punto. Este es el «cuerpo espiritual» que se tendrá en la resurrección o en la transformación en vida, «semajnte al del Hijo del Hombre»:

1 Jn. 3:2 «Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es».

1 Co.15:51 «He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados…».

1 Co.15:52 «…en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados».

Los Testigos de Jehová, por efecto del engaño religioso, afirman que Cristo se “disolvió en gases” después de su muerte; otra, porque no se ponen de acuerdo, que fue “escondido” por el Padre en un lugar incógnito, no determinado, quién sabe dónde. Arguyen que la resurrección del Señor fue como un “agente espiritual”, como un “ser incorpóreo”. La resurrección de Cristo tuvo que ser obligadamente corporal, ya que su anatomía humana estaba ausente en el sepulcro en ese día glorioso en que venció a la muerte. El sudario que fue puesto en su cabeza fue visto por Simón Pedro enrollado, y en otro lugar aparte reposaban los lienzos que amortajaron el cuerpo del Señor cuando murió. Es evidente y racional que Cristo se deshizo del sudario y de los lienzos que cubrían su cuerpo:

Jn. 20:5 «Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró».

Jn. 20:6 «Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí…».

Jn. 20:7 «…y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte».

Jn. 20:8 «Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó».

Jn. 20:9 «Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos».

María cuestionó a Cristo pensando que era el «hortelano que había tomado el cuerpo del Señor» del sepulcro para llevárselo. En ese momento, María no se percató que charlaba con el mismo Señor Jesucristo con un «cuerpo restituido y vivo por la potencia de Dios». Clara evidencia es esta, además, de la resurrección corporal de Cristo:

Jn. 20:15 «Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré».

Cristo le ordenó María para que «no lo tocase porque no había subido aún al Padre» (Jn. 20:17). Si el Señor hubiese sido un espíritu incorpóreo, no existiría ninguna posibilidad de tocarlo. Entonces el mandato de Cristo hecho María, no dejaría de ser un absurdo innecesario:

Jn. 20:17 «Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios».

Al igual que los Testigos, en una errónea apreciación, los discípulos creyeron que Cristo era un “espíritu” cuando por primera vez lo vieron después de su resurrección. Pensaron que se trataba de un «espíritu» (Lc. 24:37). Para convencerlos de su confusión, Cristo les mostró su cuerpo. Les dijo que era el mismo que habían conocido como persona: «Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy…» (Lc. 24:39 a), asegurándoles que no estaban ante un espíritu, porque «un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo» (Lc.24:39 b).

Es curioso que la misma incredulidad de Tomás el apóstol reafirme la resurrección corporal del Señor Jesucristo, porque Tomás dudaba que había sido resucitado de entre los muertos. Y para que no quedase la menor duda de su resurrección corporal, Cristo comió en la presencia de sus discípulos. ¿Puede hacer, acaso, un espíritu tal cosa?:

Lc. 24:41 «Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer?».

Lc. 24:42 «Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel».

Lc. 24:43 «Y él lo tomó, y comió delante de ellos».

Cristo le mostró a Tomás el Dídimo (Jn. 20:24) su cuerpo resucitado y las lesiones que le infligieron en la cruz del Calvario con crueldad inimaginable. Cristo invitó a Tomás a que pusiera sus dedos en las heridas de los clavos y en la herida provocada por la agudísima y cortante lanza romana en el costado su cuerpo:

Jn. 20:27 «Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».

Tomás, ya convencido de la resurrección corporal del Señor, únicamente pudo exclamar admirado:

« ¡Señor mió, y Dios mió!» (Jn. 20:28).

Para el conocimiento de los Testigos, el Señor no se esfumó como “por arte de magia”, como “ligera y volátil sustancia”, como el “gas metano de los pantanos”, ni tampoco fue escondido en un lugar “equis” por el Padre y Dios Todopoderoso, cosa que para los Testigos es una patética realidad. La Biblia jamás narra en su infalible contenido esta confabulada y semejante mentira de “decepcionante calidad”. Un “cuento chino” extremadamente alucinado (¿peyote?), inventado por las enfermizas y mitómanas mentes de los Testigos, que no deja uno de admirarles la genial habilidad que poseen para elaborar asombrosas fábulas que difícilmente un niño de cinco años las creería, pero que lo entretenerían emocionado con “viscosa baba en las comisuras”, y de las que testimonio damos de su fría iniquidad en este artículo, con base bíblica, sin rodeos, y que va al grano, y no con «sutiles y despistada mitologías huecas» como las que acostumbran los hijos del diablo adheridos como “cónicas lapas” al “sumergido casco” de la Watchtower.

Pablo dio fe que Cristo apareció primero a Cefas, después a los doce discípulos, luego a Jacobo, y después a más de quinientos hermanos después de su resurrección corporal. Por último, apareció al apóstol Pablo (Véase por favor 1 Co. 1:1-8).

Cristo fue visto resucitado y ascendiendo en el aire por sus fieles creyentes y hermanos (Heb. 2:11) con el propósito de sentarse a la «Diestra de Dios» en el tercer cielo. La Biblia que no miente, lo aclara con tanta sencillez. Sabemos a ciencia cierta a qué lugar el Hijo de Dios fue, y no fue exactamente a “un oculto escondrijo” como lo promulgan sin sentido los hijos malogrados de Russell, sino a un lugar «sublime y glorioso de santidad y pureza, en el que reina eternamente el Dios nuestro»:

Hech. 1:9 «Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos».

Hech. 1:10 «Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas…».

Hech.1:11 «…los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo».

Mr.16:19 «Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios».

Testigos de Jehová, vuelvo a preguntarles:

¿Están seguros qué su andar es por la resplandeciente senda de la eterna salvación?

Nuevamente, se los dejo de tarea.

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miércoles, 5 de agosto de 2009

UN FALSO PROFETA LLAMADO JOSÉ F. RUTHERFORD


Por el Dr. Javier Rivas Martínez (MD)

Continuando con la línea sucesiva de los falsos profetas que fundaron y moldearon a su mero gusto la asociación diabólica de los Testigos de Jehová, cabe mencionar al juez José F. Rutherford, que dirigió la nefasta organización desde 1916 hasta 1942. Entre sus obras escritas están cien libros que se publicaron nada más ni menos en ochenta idiomas. Prolifero el hombre con la pluma, y para mentir, ni se diga. Una de las cosas que afirmó este proxeneta de las escrituras, a parte de vociferar que todas las iglesias habidas y por haber pertenecían al diablo, que el cristianismo de la era apostólica era uno “apóstata”. Habremos de suponer con esto, que las epístolas dirigidas por el apóstol Pablo a las Iglesias que se señalan en el Nuevo Testamento “no eran de Cristo, sino de Satanás” (¿?), por lo que suponemos además que esta asociación es la “verdadera iglesia”, la cual surgió en la plenitud del Siglo XIX. Teniendo en mente la época en que emergió esta “divina asociación”, ignoro que habrá de esperarles a los buenos cristianos que vivieron antes del “glorioso nacimiento” de la organización Russsellista. Creo que fue una pérdida de tiempo de parte del apóstol Pablo enviarles cartas para su edificación espiritual.

Como Cristo había venido para instalar su reinado terrenal y para terminar con todos los sistemas de gobiernos, para Rutherford dichos gobiernos eran una fuerza antagónica infernal que estorbaba para la manifestación completa del Reino de Dios. De modo qué enseñaron a los “mansos súbditos” que no era lícito saludar las banderas de sus naciones, que evitaran todo compromiso y contacto con sus gobiernos, pues lo consideraban como adulterio contra el Dios del cielo. Esta conducta de vasto antipatriotismo les causó gran antipatía y hostigamiento en muchos países del mundo. Les trajo una drástica persecución por su injustificada desobediencia, por no querer cumplir con lo debido y obligado. Para los Testigos de Jehová, el llevar a cabo el servicio militar no era del agrado de Dios. Juan el Bautista nunca aconsejó a los solados que se le acercaron para que renunciaran a su trabajo. Nunca los forzó en lo más mínimo para que lo hicieran. El siguiente texto aclara el pasmoso error de los Testigos a este respecto, sin dificultad alguna:

Lc. 3:14 También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.

También los Testigos “se untaron como crema en el cuerpo” Ro.13:1-7; Tit. 3:1; Mt. 17:24-27 y 1 P. 2:11-17, textos que contradicen su «actitud antipatriótica».

Pero como el “dios” de la organización jehovista es demasiado camaleónico en su pensar y sentir, “cambió por medio de Rutherford” la actitud de contradecir las «buenas normas gubernamentales estipuladas al ras de la tierra», y qué de Dios han salido para qué los hombres estén sujetas a ellas, sino, qué colosal desorden (véase y revéase Ro. 13:1), cosa que los Testigos han pasado por alto, “haciéndose de oídos sordos”, continuando en su primera actitud de rechazarlas abiertamente. ¡Qué contradicción entre “esclavos y amos”!

Testigos de Jehová, les pregunto:

¿Qué les hace pensar qué se encuentran en la correcta dirección?

Se los dejo de tarea.